Encuentros virtuales en vivo: sábado 27 junio, 14:00 EST

Tuvimos nuestra segunda sesión en español resultó muy enriquecedora! Atendieron 20 participantes en total, representando a estados locales (incluyendo NJ y NY) y otros países (incluyendo Chile, España, Argentina, Uruguay, Reino Unido y República Dominicana). Para varios de los participantes éste era su primer acercamiento a la Medicina Narrativa.

Nuestro texto fue “Alma Ausente” de Federico García Lorca, publicado a continuación. Dos lectores leyeron el poema en voz alta. La conversación alrededor del poema fue muy filosófica y diversa, para algunos el poema reflejaba “presencia” a pesar de su título. Para otros, el poema fue entendido como una auténtica “oda a la muerte,” en que el objeto del poema, no es una persona, sino la propia muerte. La muerte siguió siendo parte importante de la conversación, pues a varios les permitió reflexionar acerca de lo mucho que se evita hablar de la muerte hoy en día, en contraposición a la idea de que la muerte es parte de la vida, y que algunos reforzaron con la idea de que “estoy feliz de lo que me dejaste.”

Al mirar más detalladamente el poema, varios notaron que las primeras estrofas relacionaban la muerte con el olvido, como una queja, mientras que las últimas la mostrarían como un “regalo.” A raiz de esto, varios participantes vieron el poema como un equilibrio entre distintos aspectos o matices de la muerte. Sin embargo, para otros, el poema presentaba cierto desequilibrio, siendo más predominantes los aspectos más negativos de la muerte. Un participante pudo “leer” a lo largo del poema distintas etapas del duelo, desde la depresión a la aceptación.

Al preguntar por los “ánimos” presentes en el texto, algunos participantes reconocieron la pena, mientras que otros se vieron más movidos por la amargura e incluso la dureza. Algunos reconocieron que el poema había sido hermético para ellos, y que sólo la participación de otros fue lo que posibilitó el “abrir” el poema para ellos.   

De este modo, propusimos para la escritura “Escribe un ‘canto’ de la muerte.” Varios participantes compartieron sus escritos, inspirando una rica variedad de respuestas de los oyentes. En general, los textos fueron escritos “a la sombra del texto original,” lo que generó un ambiente de continuidad con la conversación previa. La muerte fue representada como algo inevitable y necesario, sin la que se hace más difícil valorar la vida. Una de las participantes escribió una auténtica oda a la muerte, en que se presenta a la muerte como una entidad que está cumpliendo su trabajo, pero sin que necesariamente lo disfrute, al contrario, pareciendo que “sufre” al hacer su trabajo. Otro participante escribió en su texto que la muerte es alguien a quien le encantaría conocer, lo que sin duda generó varios comentarios y reflexiones. En general, la visión de la muerte que salió representada en los textos fue muy positiva, en contraposición al tono general del poema de Lorca. ¡Sin duda, se hizo corto el tiempo!  

Se alienta a los participantes a compartir lo que escribieron a continuación (“Deja una respuesta”), para mantener la conversación aquí, teniendo en cuenta que el blog, por supuesto, es un espacio público donde no se garantiza la confidencialidad.

Por favor, únase a nosotros para nuestra próxima sesión en español: Sábado, 18 de julio a las 2 pm EST, con más veces listadas en inglés en nuestra página de sesiones grupales virtuales en vivo.

Se alienta a los participantes a compartir lo que escribieron a continuación (“Deja una respuesta”), para mantener la conversación aquí, teniendo en cuenta que el blog, por supuesto, es un espacio público donde no se garantiza la confidencialidad.

¡Esperamos verte pronto!


Alma Ausente
de Federico García Lorca

No te conoce el toro ni la higuera,
ni caballos ni hormigas de tu casa.
No te conoce el niño ni la tarde
porque te has muerto para siempre.

No te conoce el lomo de la piedra,
ni el raso negro donde te destrozas.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.

El otoño vendrá con caracolas,
uva de niebla y montes agrupados,
pero nadie querrá mirar tus ojos
porque te has muerto para siempre.

Porque te has muerto para siempre,
como todos los muertos de la Tierra,
como todos los muertos que se olvidan
en un montón de perros apagados.

No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.
Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.
La madurez insigne de tu conocimiento.
Tu apetencia de muerte y el gusto de su boca.
La tristeza que tuvo tu valiente alegría.

Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace, 
un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Yo canto su elegancia con palabras que gimen 
y recuerdo una brisa triste por los olivos.

Laboratori Di Medicina Narrativa: sabato 27 giugno dalle 16 alle 17.30

Siamo stati molto lieti di avervi qui con noi!

Abbiamo studiato insieme il quadro di Pablo Picasso, “Joie di Vivre” (1946) e un estratto dal libro di Francesco Piccolo, “Momenti di trascurabile felicità”  (entrambi allegati al termine di questa pagina).  

In seguito, abbiamo usato il prompt “Racconta un momento di trascurabile felicità”.

Condivideremo ulteriori dettagli della sessione nei prossimi giorni; vi invitiamo a rivisitare questa pagina nei prossimi giorni!

Invitiamo i partecipanti del laboratorio a condividere i propri scritti nella parte “blog” dedicata alla fine della presente pagina (“Leave a Reply”). Speriamo di creare, attraverso questo forum di condivisione, uno spazio in cui continuare la nostra conversazione!


Joie de Vivre, Pablo Picasso (1946)

Alcune intelligenze per le piccole cose, come il guidatore dell’auto alle tue spalle quando capisce subito che devi parcheggiare e quindi fare retromarcia. E lui si ferma a qualche metro di distanza e aspetta senza avanzare.

L’acqua quando hai sete, il letto quando hai sonno.

Quando chiacchiero con un amico passeggiando, continuiamo a camminare soltanto se la conversazione è del tutto frivola, trascurabile, ma se ci accendiamo, se stiamo per dire una cosa più seria, più importante, in quel momento smettiamo di camminare, allunghiamo la mano verso il braccio dell’altro e ci fermiamo, e per tutto il tempo che la discussione è seria, stiamo lì piantati, e le mani gesticolano, si muovono, non stanno affatto in tasca o dietro la schiena. Soltanto dopo la risoluzione, uno dei due riprende il cammino, seguito dall’altro, e rinfila le mani in tasca.

Le coppie che stanno insieme da tanto tempo e che giocano a carte in silenzio, la sera.

Quelli che ti danno un passaggio, e non ti lasciano da qualche parte: all’angolo; vicino alla metro; alla fermata dei taxi. Ma ti accompagnano fino a casa.

E poi quando uno si fa male, tutti chiedono «come ti sei fatto male?»

Incontrare dopo tanto tempo una persona con cui hai litigato. Quando la vedi, ti ricordi soltanto che hai litigato, ma non ti ricordi più perché. E nemmeno lei si ricorda. Ti avvicini per chiacchierare, e chiacchierate, perché quella inimicizia non la potete sentire più.

In generale, tutti quelli che si preoccupano per me o si occupano di me.

Francesco Piccolo, “Momenti di trascurabile felicità,” Einaudi (2014)